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19 sept 2009

Congreso ALAS


Por: Daniel Espinoza
A comienzos del presente mes de Septiembre, se realizó el XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina. Algunas cosas de este evento llaman la atención y debemos estar conscientes de ellas para no reproducirlas, tanto como sociólogos, tanto como fuerzas de izquierda. En primer lugar, algo que se hizo evidente durante todo el Congreso fue la precaria organización de éste. Cambios de sala y horario realizados a último minuto, expositores que no llegaban, credenciales que no existían, diplomas en los que el nombre había que escribirlo uno mismo. Ciertamente organizar un congreso internacional es un gran desafío, pero queda claro que la sociología latinoamericana no está a la altura de éste. Otra cosa que llama la atención es la extrema politización de la disciplina, lo cual se traduce a menudo en sesgos autoritarios y en debates anticuados que nos retrotraen a lo peor del espíritu izquierdoso liberal de los ’60: el capitalismo es malo en sí, y por lo tanto, todo lo que ha traído también lo es. Si la administración eficiente, productiva y sistemática es propia del capitalismo, entonces es mala y debemos combatirla. Los nefastos resultados, entonces, de la mala administración, parecieran ser algo tangencial, un detalle. La politización extrema también es un fenómeno que afecta al movimiento estudiantil; bastaba entrar a las facultades de la UBA y ver sus pasillos y salas totalmente empapeladas con propaganda para darse cuenta. Y también se manifiesta en las mismas cosas: sesgos autoritarios producto de una concepción de la democracia como que uno puede hacer lo que quiera cuando quiera, y quien te diga lo contrario es un fascista. Si seguimos en esta línea, en la cual un marco ideológico absurdamente rígido nos impide reconocer las herramientas útiles que nos entrega el capitalismo (eficiencia, productividad), nos va a tomar mucho tiempo superar este sistema y la sociología hará un flaco favor a dicha tarea.

30 abr 2009

“Elecciones en Ecuador del 26 de abril del 2009”

Se ratifica un nuevo proyecto país

Por: Amaya Mansilla

En la elecciones generales que tuvieron lugar el domingo 26 de abril, los ecuatorianos y ecuatorianas renovaron el mandato a Rafael Correa, por cuatro años más. El presidente Correa obtuvo un poco más del 51 % de los votos, y tuvó una ventaja de mas de 20 puntos sobre Lucio Gutiérrez, su principal adversario, el ex presidente de derechas que fue derrocado por una movilización popular en Abril 2005.

A la cabeza de lo que él llama la “revolución ciudadana”, Rafael Correa ya ganó varias elecciones importantes. Elegido presidente a fines de 2006, triunfó en abril de 2007, con un 82 % de los votos, el «Sí» en el referéndum sobre la convocatoria de elecciones generales para designar los miembros de la Asamblea Constituyente. En septiembre 2007, los electores dieron la mayoría en la Asamblea Constituyente a los candidatos de Alianza País, el nuevo movimiento político de Correa, y a los partidos de izquierda que apoyaban su proyecto. El texto de la nueva Constitución fue aprobado por los asambleístas en julio de 2008 después de ocho meses de una elaboración democrática, en el curso de la cual los miembros de la oposición tuvieron ampliamente la oportunidad de presentar proposiciones. El proyecto de Constitución, elaborado con una fuerte participación ciudadana, se sometió a referéndum el 28 de septiembre de 2008 y fue aprobado por más del 60 % de votos. Las elecciones del pasado domingo 26 de abril 2009 confirman así el apoyo popular con que cuenta Correa y los partidos aliados.

La nueva Constitución aumenta la garantía de los derechos culturales, económicos y sociales de la población. Así mismo instaura un mecanismo democrático que permite revocar a mitad de su mandato a todos los cargos electos en todos los niveles, incluido el presidente de la República (es también el caso de la Constitución de Venezuela, vigente desde 1999, y de la de Bolivia desde el año 2009).

¿Cuándo en Chile lograremos tener un proyecto país nuevo, liderado por alguien que no pase de ser un “pintamono” en los noticieros de televisión abierta, o alguien que no es conocido para nada por la ciudadanía? Espero que no sean mis nietos los que estén dando la pelea por una nueva Constitución, una que nosotros no habremos podido ganar.